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viernes, 12 de abril de 2013

Astrolabio / La literatura en la red


Edgardo Rodriguez Juliá, otro invitado de lujo en la 39º Feria Del Libro de Buenos Aires
cronista.com

El autor puertorriqueño Edgardo Rodríguez Juliá, también será uno de los invitados internacionales en el marco de la 39º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

El escritor participará en dos mesas redondas con otros autores de la literatura latinoamericana actual y además presentará su nuevo libro ‘La piscina’, editado en el país por Corregidor.

Guillermo Martínez: “Lo interesante de la literatura es la excepción”
revistaenie.clarin.com

Cecilia Boullosa / “Uno está frito si se pone a pensar en los lectores. Si yo pensara en ellos estaría haciendo Acerca de Roderer 2 o Crímenes imperceptibles 3. Creo que uno tiene que pensar en uno mismo como lector. Acabo de releer Cosmos, una gran novela que me fascina. Yo quisiera generar en alguien lo que ese libro genera en mí”. Entre comillas, una de las tantas frases que el escritor y matemático bahiense pronunció en el primer encuentro del año de Noches Notables, una serie de tertulias convocadas una vez por mes en cafés porteños: además de El Celta, escenario de la charla de Martínez, La Poesía, el Bar de Cao, Margot y El Federal. Por el ciclo ya pasaron en 2012 el periodista Ezequiel Martínez, el arquitecto Clorindo Testa y el diseñador Martín Churba.


Nacido en 1955, Padura, uno de los novelistas cubanos más difundidos dentro y fuera de su país merced a su zaga de policiales en los que repite su personaje Mario Conde —un detective con ínfulas de escritor—, obtuvo en tres ocasiones el premio del género “Dashiell Hammet”.

Entrevistado por Télam en vísperas del viaje a nuestro país, contó que visitó Argentina en 1994 y que espera este regreso “con mucha expectativa". 

"Es uno de los países «literarios» de América Latina y siempre habrá algo que encontrar. Además, cuando estuve allí nadie me conocía; ahora tengo lectores y eso me da otra perspectiva”, sostuvo.


Estudiar el movimiento Nuyorican es imprescindible, como bien saben quienes se acercan a la palabra en busca de libertad [nuyorican es el nombre dado a los puertorriqueños de/en Nueva York]. Por tal razón, se celebra la extraordinaria trayectoria del poeta Jesús “Papoleto” Meléndez, uno de los precursores del movimiento literario nuyorican, quien acaba de publicar la colección poética titulada Hey Yo!, Yo Soy! 40 Years of Nuyorican Street Poetry.


Gisela Antonuccio / También la farsa puede conducir a la verdad. Quizá como parte de un código cifrado, por el que la esencia de las cosas termina revelándose por su opuesto. Cinco siglos atrás, lo dijo mejor Erasmo de Rotterdam, al afirmar que “la razón, para ser razonable, debe verse a sí misma con los ojos de la locura irónica”. Algo de ese ejercicio, sospechar de ciertas verdades y teñirlas de incertidumbre a través de la sátira, es el juego de opuestos que propone Betina González en Las poseídas, ganadora del VII Premio Tusquets de Novela.

sábado, 25 de agosto de 2012

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Matemáticas y literatura


La literatura no es lo que pensamos muchas veces que es, puro entretenimiento, si no que, al menos en sus obras maestras, es un objeto de reflexión, de interrogación sobre el mundo y sobre la propia identidad de los seres humanos. Y, por otro lado, las matemáticas tampoco son lo que pensamos popularmente que son. Es decir, no se trata simplemente de decir que dos más dos son cuatro, una verdad incuestionable. 

Gödel dice que puede darse el caso de que verdades como la anterior puedan ser verdades evidentes o incluso verdades intuitivas, o que no puedan ser demostradas con los instrumentos de las matemáticas. Es decir, las matemáticas no son la verdad tal y como la hemos entendido durante muchos siglos. La obviedad, frente a la afirmación anterior, se infringe cuando nos cuestionamos cuánto suman dos gotas de agua a otras dos, lo que trata de explicar el teorema de incompletitud de Gödel. A partir de este momento es cuando la literatura puede extraer diversos elementos, muy concretamente la novela policiaca.

Existen, desde que Gödel hace su descubrimiento, muchísimas novelas policíacas que utilizan su teorema como estructura para sus propias tramas. La más famosa y la más célebre de los últimos años es la magnífica obra de Guillermo Martínez Los crímenes de Oxford. Toda su trama descansa sobre el teorema de Gödel. Cuando se aplica este teorema a las novelas, las tramas son abiertas, es decir, uno puede decir que «este» es el asesino pero nunca podrá demostrarlo. Esto es, se sabe quién es el asesino, el lector lo ha entendido, sin embargo, no hay ningún instrumento para poder demostrarlo, por lo que el asesino acaba libre de alguna forma. Y la idea es esa, el cruce entre estas disciplinas. Demostrar que estamos en un mundo que está mucho menos separado de lo que pensamos. Que existe siempre la posibilidad de establecer puentes entre una esfera y otra, incluso esas que parecen más alejadas entre sí. También pretendo hacer un viaje histórico para que cada uno pueda ver la evolución de la literatura a lo largo de los siglos XIX y XX, principalmente, y a la vez la evolución de las matemáticas en ese mismo periodo.

(Francisco González, escritor franco-español)
Fuente: diariodeleon.es

sábado, 22 de octubre de 2011

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Ciencia y literatura

La ciencia aporta nuevos temas a la literatura. Escritores contemporáneos como Ian McEwan o David Lodge se han asomado a la ciencia como en su momento hicieron Goethe o Thomas Mann. Y, sin una comprensión exhaustiva de un tema científico, toman las metáforas fundamentales que les permiten desarrollar sus ficciones. Lo mismo hizo Borges a lo largo de su obra. Aún sin conocer en profundidad algunos temas de matemáticas, se interesó lo suficiente por ellas como para que inspiraran sus ficciones. Hay paradojas en el terreno científico, algunas nuevas ideas, algunas formas de pensar distintas cuestiones que pueden inspirar a los escritores. 

Percibo una conexión importante entre matemática y literatura. En la matemática uno vislumbra vínculos entre objetos de un mundo platónico y la regularidad de ciertos patrones de comportamiento. Luego eso se codifica en un texto que se llama demostración. Y en literatura también hay un mundo platónico de personajes, líneas de diálogo, fragmentos de una trama que codifica en una sucesión de líneas que se llama cuento o novela. Las diferencias son también importantes. El lenguaje matemático debe ser absolutamente preciso y sin ambigüedades. El significado tiene que ser inequívoco, mientras que en literatura cada lector tiene una sensibilidad diferente y el texto resuena de manera distinta.

Guillermo Martínez, escritor argentino.
Fuente: DiarioVasco.com