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miércoles, 18 de diciembre de 2013

De nuestro Catálogo / Invitación al polvo. Manuel Ramos Otero


Invitación al Polvo, de Manuel Ramos Otero.
Manuel Ramos Otero vivió en Nueva York desde 1968 y promovió en círculos estadounidenses la joven literatura puertorriqueña. Murió en 1990, en Puerto Rico, donde, póstumamente, el Pen Club le otorgó el premio Especial del Jurado de Narrativa la colección de cuentos Página en blanco y staccato, criticada por Efraín Barradas como: “ [una mezcla] de poesía y ensayo o [una disolución] de la trama para cuestionarse la parcelación de la escritura creativa en géneros catalogables…” Al autor “lo une a sus contemporáneos y compatriotas un interés por la historia [menor] como fuente para crear una especie de ‘era imaginaria’ que servirá para explicarnos”.

El poeta maldito por excelencia de las letras puertorriqueñas, Manuel Ramos Otero, nos conduce en Invitación al polvo desde una vitalidad homoerótica que atenta contra toda moral carcomida o machista hasta una conciencia brutal, recinto que la muerte ha instalado en el cuerpo. El autor nos invita a la muerte o al amor, al polvo, en su acepción del habla popular.


Manuel Ramos Otero fue cuentista, novelista, poeta y profesor.

En toda su narrativa prevalece un lirismo que dota a sus cuentos de un innegable valor artístico. Se trata de un escritor que asume la literatura como la más importante verdad pues, como señaló en muchas ocasiones, vida y literatura en él se hermanan. Así, escribe siempre desde la perspectiva de una identidad plenamente asumida, identidad como puertorriqueño exiliado en Nueva York, como artista en busca de nuevos modos expresivos, y como homosexual. A este respecto, la homosexualidad no es necesariamente un tema de su obra, sino la perspectiva vital desde la cual vive la realidad y que permea sus creaciones centradas por su lirismo en la intimidad de los sentimientos y la etereidad de la poesía.

Ramos Otero pertenece al grupo de cuentistas que se inicia en Puerto Rico en la década del setenta. Su libro Concierto de metal para un recuerdo (1971) puede considerarse, junto a Cordial magia enemiga de Tomás López Ramírez y la novela Veinte siglos después del homicidio, de Carmelo Rodríguez Torres, publicados ese mismo año, iniciador del nuevo rumbo en el cuento puertorriqueño contemporáneo.

[Manuel Ramos Otero / Jarrette Soto y Tamara Pérez]

Fondo Crítico / Una poética de la muerte. Sobre Invitación al polvo, de Manuel Ramos Otero

Carolina Sancholuz (Universidad Nacional de La Plata)

La poesía como lo más parecido a una autobiografía de la muerte. Porque no hay una manera humana de abandonar la primera persona gramatical aunque se ensayen otras. Y esto es como decir que no se puede no morir.
(Tamara Kamenszain, La lírica terminal)

Manuel Ramos Otero.
(Foto: http://periodismo229.blogspot.com)
La poeta y crítica Tamara Kamenszain hilvana las relaciones profundas entre escritura poética, sujeto y muerte en La lírica terminal, ensayo donde propone una lectura minuciosa y delicada a la vez sobre cuatro autores acechados por enfermedades literalmente terminales, —Enrique Lihn, Néstor Perlongher, Héctor Viel Temperley, José Lezama Lima—. Todos ellos coinciden en el uso constante de la primera persona en poemas donde el yo, siempre al borde de su inminente disolución ante la experiencia límite de la muerte, sin embargo se reafirma en el acto de decir Yo. Kamenszain observa entonces que escribir en verso supone la forma del diario, “extremando en cada escansión, en cada suspensión del sentido, en cada parálisis narrativa, lo que se está por terminar” (Kamenszain, La lírica terminal 145) y cuyo ejemplo más elocuente entre las obras tratadas lo constituye el Diario de muerte del poeta chileno Enrique Lihn. Si “morir es autobiográfico” (145) como sugiere Kamenszain, hay en los textos de los poetas reunidos una reivindicación del uso del “material crudo” (Iriarte, “Poesía y subjetividad” 192), es decir, la incorporación de situaciones explícitamente provenientes de la experiencia autobiográfica de los poetas, en particular las enfermedades (el cáncer en Lihn, el SIDA en Perlongher, el tumor cerebral en Viel Témperley, la pulmonía y el presentimiento del fin en Lezama). Hermanados por diversos padecimientos (tejidos tumefactos, tumores, infecciones, dificultades respiratorias), las dolencias se encarnan en sus cuerpos y en sus textos poéticos como correlatos del cuerpo enfermo.

Este trabajo propone leer Invitación al polvo (1991), libro póstumo del escritor puertorriqueño Manuel Ramos Otero (Manatí 1948-Río Piedras 1990), como texto de la lírica terminal donde, con palabras de Tamara Kamenszain, “el poeta queda sujeto (atado como sujeto) a la intimidad de la muerte”. (148). Escrito desde la perspectiva radical de una situación límite, la de un sujeto que se sabe enfermo de SIDA, en un momento en el cual la enfermedad no había sido aún conjurada por los avances científicos de la medicación retroviral, sus poemas anudan subjetividad, erotismo y muerte, en una escritura peculiar que registra y confronta con el lector los avances de su enfermedad.

[Letral, Número 6, Año 2011. Descargue el texto de Carolina Sancholuz]

viernes, 19 de abril de 2013

De nuestro Catálogo


Invitación al polvo

El poeta maldito por excelencia de las letras puertorriqueñas, Manuel Ramos Otero, nos conduce en Invitación al polvo desde una vitalidad homoerótica que atenta contra toda moral carcomida o machista hasta una conciencia brutal, recinto que la muerte ha instalado en el cuerpo. El autor nos invita a la muerte o al amor, al polvo, en su acepción del habla popular. Ver