Mostrando las entradas con la etiqueta Francisco Rodríguez Adrados. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Francisco Rodríguez Adrados. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de junio de 2013

Astrolabio / La literatura en la red


Eduardo Lalo: “El comercio de la narrativa dañó a la literatura”
elperuano.pe

Eduardo Carlín / A Eduardo Lalo la noticia de haber ganado el Rómulo Gallegos lo encontró sin esperárselo, leyendo un ensayo sobre Cioran. No fue el único sorprendido. En las librerías de San Juan de Puerto Rico, su novela premiada, Simone, está agotada a la espera de un nuevo tiraje. En esa obra narra el romance entre dos amantes de la literatura, uno de ellos de origen oriental. Lalo, una de las atracciones de la próxima Feria del Libro de Lima, conversó con el diario oficial El Peruano en San Juan.

La literatura de Puerto Rico no se conoce mucho en el resto de América Latina. Además, su editorial Corregidor de Argentina no es de las grandes.

No es un hecho casual. Yo le he quitado libros a Alfaguara y otros sellos que me habían aceptado, pero decidí ir con otros. Contrario a la mayoría, no creo que sea la mejor idea publicar en las grandes editoriales. La comercialización de la narrativa ha hecho mucho daño a la literatura.

Una extraña experiencia que mezcla literatura con geografía
telam.com.ar


Siwa es una revista dedicada a la literatura de viajes o a “un género que desprecia géneros”, tal como Salvador Gargiulo, uno de sus directores, la describe. En un reportaje con Télam, Gargiulo, junto a Héctor Roque Pitt y Christian Kupchik -los otros editores-, destacan la relevancia que este tipo de textos tuvieron en la historia.

En el editorial del ejemplar número tres, ustedes califican a la literatura de viajes o geográfica como parte de “un género que desprecia géneros”

Héctor Roque Pitt: Es una frase justificable, porque toma de la geografía la perspectiva del viaje, pero lo resignifica.

A favor de la literatura del narco
ladobe.com.mx

Luis Felipe Lomeli / “Ya no más narconovelas, por favor. Ya no más novelas sobre la violencia organizada o desorganizada. Ya no”. Cuando leo una declaración así, descontextualizada, se me ocurre pensar dos cosas: 1) qué tal si cambiamos el sujeto (ya no más novelas gay, ya no más novelas de amor, ya no más novelas sobre la esclavitud…), y 2) qué llevó al autor a enunciar semejante frase. El autor en este caso es el escritor y poeta norteño Armando Alanís Canales, avecindado en Saltillo y autor de Lágrimas del Centauro, novela histórica sobre Pancho Villa. De modo que, con estos datos, uno puede descartar algunas hipótesis, por ejemplo: a) no es por ignorancia, el autor vive en una ciudad deformada por la violencia y b) no es por falta de interés en el tema, escribió sobre un caudillo revolucionario. ¿Entonces?


Luis Felipe Lomeli / ¿Puede la literatura cambiar nuestra percepción de la realidad? En el artículo anterior comentaba que para J.J. Rousseau y Lynn Hunt la respuesta ha sido afirmativa: para el primero, si se quiere, como una petición de principio (“los pueblos corrompidos [necesitan] novelas”); mientras que la segunda consideró fundamental, para que se pensaran como evidentes y universales los derechos humanos, la empatía provocada por los personajes de las novelas modernas. Así, cuando vemos que a nuestros intelectuales parecen no dolerles los soldados muertos en la guerra del narco, cabe preguntarnos dónde están los lazos de empatía en nuestra ficción. ¿Cómo son los personajes que ha producido nuestra literatura? ¿Con quién se identifica usted al leer una novela mexicana?

El gran Editor
diariodecuba.com

Juan Orlando Pérez / Leonardo Padura, el más laborioso de los escritores cubanos, ha dicho recientemente que el "período especial", ese estado de calamidad nacional en que hemos vivido desde 1990, provocó, además de hambre y 13 millones de exiliados, un boom de la literatura cubana. Padura debe saber lo que dice: quizás haya visto, guardadas en las gavetas de sus amigos y sus discípulos, novelas inéditas que, de publicarse, conquistarían para Cuba Nobel y Cervantes. Pero si uno va a La Habana, y recorre las paupérrimas librerías de la capital, no encontrará ninguna de las novelas del supuesto boom cubano.

Encontrará raquíticas novelitas locales y poemarios de tono y altura denodadamente provincianos, cubiertos de polvo y aburrimiento.

Vida y obra: Samuel Beckett
revistaenie.clarin.com

Premio Nobel 1969, dramaturgo, novelista y poeta, Beckett logró superar la aplastante influencia de su gran predecesor irlandés, James Joyce. Y aunque está encasillado en la literatura de vanguardia, su búsqueda literaria fue sencilla: hallar una expresión honesta al dilema de existir en un mundo aparentemente sin sentido.

Poco a poco nos vamos alejando del siglo XX y, aunque aún lo tenemos demasiado cerca para verlo desapasionadamente, ya es posible entenderlo como una unidad que comenzó y terminó. Podemos imaginarnos cómo este siglo hermano será visto dentro de varias generaciones, dentro de un puñado de siglos, por ejemplo.


Peio H. Riaño / Es uno de los pocos escritores españoles que no tiene convenciones. No repite modelos, no busca fórmulas, prefiere evitar la autopista del pelotazo literario. Y a pesar de todo, el autor de No ser no duele y de La gran Marivian tiene un secreto: producir con vocación. Tiene 5.000 jefes a los que no quiere decepcionar de ninguna manera. Es severo con su voluntad y con las tareas mal hechas, y así se le libra del desánimo. Le escucharán herir, de vez en cuando, el orgullo de los poetas y su actividad, porque él mismo abandonó los versos para hacer otra cosa, aunque la búsqueda de lo poético todavía persista en su búsqueda.

¿Tiene una definición para la vocación literaria?

La vocación literaria es lo primero que surge en cualquier escritor y en mi caso fue a una edad temprana.


Miguel Ayanz / De Homero al «Beowulf», de Aristófanes al «Cantar del Mío Cid», de Safo a Neruda. Poco o nada tienen que ver y, al cabo, todos están unidos por una corriente invisible. Ese río que lleva a todos los que han contado historias alguna vez comenzó sin papel ni pluma. Y, en muchos casos, nació en la fiesta, en los bailes y danzas que celebraban ritos y acontecimientos y se transformaron en narraciones. Filólogo, académico de la Historia –también de la RAE– y prolífico defensor de los conocimientos clásicos, así como divulgador, sabio en definitiva, Francisco Rodríguez Adrados traza en «El río de la literatura» (Ed. Ariel), del que el autor habló ayer en la RAH, con presentación de Carmen Iglesias. Una historia de la oralidad, transformada más tarde en escritura, que va de Sumeria, Asiria y Anatolia hasta Cervantes y Shakespeare. Todo está imbricado, unido y relacionado, como demuestra este ensayo galardonado con el Premio Nacional de las Letras 2012, del que LA RAZÓN adelantó la crítica el pasado mayo.

Retos de la literatura
listindiario.com.do

Indhira Suero / Cada vez quedan menos editoriales de habla hispana, lo que supone diversos desafíos para los autores latinoamericanos. En el caso de República Dominicana, los escollos se magnifican a niveles impactantes.

Tres reconocidos autores dominicanos examinan la situación de las editoriales en el país. En cada una de sus respuestas se evidencia que la mayoría de las veces, en RD el escritor debe “hacer lo imposible” para publicar una cantidad de libros que, después de mucho esfuerzo “termina regalando a familiares, amigos y periodistas culturales”, sin obtener mayores beneficios.

Ante esta realidad, identificar los distintos aspectos de la problemática puede ayudar a que se apliquen políticas culturales que definan el camino más adecuado para solucionar ese mal, que afecta al mundo literario. 


Antonio Muñoz Molina / En algunos viajes se sobrelleva el insomnio como una maleta muy pesada; esa maleta que se ha subido y bajado por escaleras, que se ha recogido de cintas transportadoras, que se ha ido volviendo una roma compañía, que se ha levantado con dificultad para depositarla en el portaequipajes de un taxi.

De una noche a otra, el insomnio se ha ido agravando, se ha adaptado a los sucesivos tamaños mezquinos de las habitaciones de hotel, se ha dejado adivinar en la perspectiva de un corredor vacío y en el dibujo de la moqueta. Al abrir la puerta con la llave magnética, en la primera ojeada a la cama y a la luz recién encendida en las mesas de noche, el insomnio es otro huésped fantasma que se ha adelantado para ocupar su sitio. 


Aquello de que Internet era el futuro al parecer ya no vale. “Es el presente”, repiten últimamente los gurús. Pero el sector editorial español aún no lo tiene tan claro. O tal vez querría pero no puede. Es lo que se desprende del estudio publicado hoy por el Laboratorio del Libro sobre la relación entre el mundo editorial y el digital.

Desasosiego, desconcierto, desorientación son algunos de los términos empleados por el informe para describir la actitud del sector hacia ebooks y nuevas tecnologías. “Los resultados muestran que no hay una apuesta clara, decidida o firme por la transformación necesaria para integrarse de lleno en el escenario digital”, concluye el estudio, tras entrevistar a 113 expertos, entre editores, escritores, libreros, bibliotecarios, distribuidores, tecnólogos y especialistas en derechos de autor. 


Berta Lucía Estrada / “El cisne en la sombra parece de nieve… / el cisne es de plata bañado de sol…/
Olímpico pájaro herido de amor, / y viola en las linfas sonoras a Leda,
Buscando su pico los labios en flor.”   (Rubén Darío)

En la mitología griega Zeus es el padre de los dioses y de los hombres. Sus símbolos principales son el rayo y el águila y también puede adoptar la figura de un ser humano, de animal, de un objeto inanimado o el de una fuerza de la naturaleza. Zeus era considerado un dios conquistador por excelencia, con frecuencia adoptaba diversas formas para seducir a las mujeres que amaba, como cuando se transformó en una delicada lluvia de oro para poseer a Dánae. También adoptó la forma de un cisne para poseer a Leda y como no logró ser correspondido, la atrapó con su largo y sinuoso cuello, para fundirse con ella en un largo abrazo. De esta unión Leda pondrá un huevo, del que posteriormente nacerá Helena de Troya y Pólux. También hay otra variante del mito en cuestión y es la de Zeus violando a Némosine, quien previamente se había convertido en oca para tratar de escapar del dios promiscuo. De dicha unión Némosine pondrá un huevo en un pantano y luego lo abandona; más tarde Leda lo encuentra y lo recoge. 


El IV Volumen de la Nueva Historia de la Literatura Boliviana del insigne escritor Adolfo Cáceres Romero es una obra de investigación y conocimiento literario e histórico de la mayor importancia, de enorme enriquecimiento intelectual y absolutamente imprescindi- ble en toda labor que intente señalar valores o precisar expresiones cognitivas sobre la multifacética historia de nuestro país, y en diversos campos de la expresión literaria.

En sus páginas, surgen figuras excelsas, a partir del Modernismo Boliviano, la Poesía Tradicionalista, la Poesía Social y los Poetas de la tendencia comprometida con la realidad nacional, los cantores de las minas, de las guerrillas y el mar. Es a este último capítulo al que deseo referirme especialmente.


David de Ugarte, activista del movimiento ciberpunk español y teórico y analista de la realidad digital en la que vivimos, fue invitado por la Feria del Libro de Madrid a participar en las jornadas “Reinventando la industria del libro”. Harto de que se confunda cualquier visión sobre los contenidos digitales, Internet y las descargas con la piratería, declinó la invitación. La mesa redonda a la que había sido invitado llevaba por título “Piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros”.

Probablemente habría sido una buena ocasión para debatir entre visiones muy distintas sobre este tema (participaban también en la frustrada mesa redonda del viernes 7 de junio Javier de la Cueva, experto en propiedad intelectual, y Antonio María Ávila, de la Federación de Gremios de Editores de España), pero lo cierto es que la ausencia de David de Ugarte nos parece justificada, y toda una performance cargada de sentido.


El escritor Juan Trenado (Madrid, 1975) demuestra con su Profunda oscuridad y otros relatos de ficción que la literatura de misterio del siglo XXI puede tener tanta calidad como la de los grandes maestros de todos los tiempos.

Juan Trenado, de 37 años y vecino de Alcalá de Henares (Madrid), irrumpe con fuerza en el escenario de los nuevos valores de la literatura con Profunda oscuridad y otros relatos de ficción (LaEditorial, 2013) y reivindica para el relato breve de calidad la consideración y el reconocimiento públicos que merecen y que no siempre le son reconocidos.


Manuel de la Fuente / Antes de que la palabra best-seller se convirtiera en uno de los ejes principales del mundo literario, ya existían en España una serie de editoriales y autores que apostaron por la literatura popular, fácil de ser asimilada por el gran público, de textos fáciles y asequibles, tramas mayormente heroicas y precios muy bajos, además de un formato muy cómodo que permitía a todos ir con su libro en el Metro o en los trayectos en el autobús, en aquellos años muy anteriores al régimen democrático y a que España se incorporara definitivamente y oficialmente a Europa. Su origen se sitúa en los últimos años del siglo XIX, pero continuaron muy activas hasta mediados del XX.


Ignacio Echevarría / Deben de contarse por centenares los intentos de responder a esta pregunta. El que una y otra vez se sienta la necesidad de volver a formularla da cuenta de la insuficiencia de todas las respuestas aportadas, insuficiencia debida, entre otras razones, al constante desplazamiento a que el concepto mismo de literatura parece estar sometido.

Inasequible al desaliento, Terry Eagleton, a sus casi setenta años de edad, con una contundente bibliografía a sus espaldas que lo acredita como uno de los más influyentes e incisivos valedores con que cuentan en la actualidad la teoría y la crítica literarias, ha asumido el reto de plantearse la pregunta de nuevo, y lo ha hecho con su característicos vigor y sentido de la polémica, con su también característico sentido del humor, en un libro estupendo que constituye, antes que nada -y en ello reside uno de sus alicientes principales-, un amplio y bien documentado examen del estado de la cuestión. Me refiero a El acontecimiento de la literatura, recién publicado por Península, en excelente traducción de Ricardo García Pérez.


Elisabet Sans / No es el mejor momento para científicos ni escritores. Trabajar es para ellos una proeza, entre recortes y caídas de ventas. Bien lo saben Margarita Salas y Rosa Montero. Tan distintas, pero ambas pasionales, trabajadoras, empeñadas por hacerse un hueco en mundos de hombres y marcadas por la pérdida del ser amado. La escritora no se encoge ante las adversidades, y en marzo publicó La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barral), con trazos autobiográficos, reflexiones sobre el papel de los padres, los problemas de las mujeres o la ciencia. Todo entrelazado con la vida de Marie Sklodowska y el desolador diario que escribió tras fallecer su marido, Pierre Curie, atropellado por un coche de caballos en 1906.


¿Quién conoce o ha leído autores brasileños? No tantos lectores como podría parecer. Últimamente se ha puesto de moda Clarice Lispector entre los más hipster, y no sin razón, es una escritora que transforma a sus lectores en cada página. Puede que suene el nombre de Jorge Amado o de José Mauro de Vasconcelos. El desconocimiento nace de la infraestructura editorial mundial. Y también de que los vecinos hispanohablantes han tenido más oportunidades de entrar en el mercado literario internacional. No hay agencias literarias internacionales poderosas que escrutinen en aquel mercado porque mundialmente se lee todo en inglés, o casi todo. Si un título no está traducido a dicho idioma no alcanza determinadas agencias. Por eso leemos más a autores que escriben en la lengua de Shakespeare.


Winston Manrique Sabogal / Cerca de 20 escritores españoles y latinoamericanos opinan sobre la crisis de la categoría literaria. El desarrollo continuo y exponencial de las tecnologías transforma el mundo tal y como lo conocemos constantemente. Ante esta influencia, preguntamos a una veintena de escritores españoles y latinoamericanos por sus opiniones respecto al futuro de la literatura y, más concretamente, de la novela a través de tres preguntas: 1 ¿Qué es una novela hoy en medio del cambio de paradigma tecnológico? ¿Se conserva su esencia?; 2 ¿Cuál es el estado de la novela como género en la actualidad? ¿Está en fase de extinción?; 3 Cree que las tecnologías emergentes y soportes de lectura son una amenaza para la novela?

sábado, 27 de abril de 2013

Astrolabio / La literatura en la red


Portugal y su literatura
elheraldo.co

Alonso Sánchez Baute / Escuché por primera vez el nombre de Valter Hugo Mae a finales de noviembre del año pasado luego de mi participación en la Balada Literario, el evento cultural más grande de América que cada año realiza Sao Paulo.

Cinco o seis mujeres, todas igual de interesantes intelectualmente y atractivas físicamente, me hablaron con tal cariño de este escritor y con tanta admiración por su obra que de inmediato corrí a la Livraria Cultura, la más grande de la ciudad, a buscar alguna de sus novelas. Todas estaban agotadas.
Máe es portugués nacido en Angola. Editado por Alfaguara, La máquina de hacer españoles es su único título en Colombia y el último de una tetralogía en la que divide la vida humana desde la infancia hasta la vejez. Narra la historia de un anciano, viudo de forma violenta, que a sus ochenta y cuatro años encuentra que el final de la vida no es la estación árida y estéril que suele mostrarse.


Mónica Quintero Restrepo / Jean-Marie Gustave Le Clézio tiene una prueba de su inutilidad. Como era tan alto no podía cazar como lo hacían los emberás, y ese día que estaba él solo entre las mujeres, pasó un venado, y le entregaron el rifle para que lo matara, él no pudo y ellas sí: lo mataron a palo. "Los escritores no sirven para nada y yo creo que los emberá sabían que este era mi destino: ser perfectamente inútil".

Le Clézio conversa despacio. Ahora que está en Colombia habla en español, sin perder su acento francés. Su voz es pausada y se ríe poco, aunque el público lo haya interrumpido varias veces, con las tantas risas que lograron sus palabras: "Entendí que podía ser testigo, pero que no podía ser un emberá". Quería ser un indio, le recordó Óscar Collazo s, pero no podía, y le tocó conformarse con ser Jean-Marie Gustave Le Clézio.

Los años 50, la confección de un laberinto
eluniversal.com.mx


Gerardo Antonio Martínez / Para algunos, Octavio Paz fue el primer intelectual mexicano netamente cosmopolita, para otros el primer mexicano que conquistó el mundo de las letras con una constante labor autocrítica y una posición tutelar en la literatura mexicana.

Al morir, el 19 de abril de 1998, el Nobel mexicano dejó un amplio trabajo como ensayista, poeta, narrador y editor, que a la fecha es un referente de la literatura mexicana.

Al responder cuestiones sobre la trayectoria y el lugar que ocupaba Octavio Paz al momento de publicar El laberinto de la soledad, escritores y conocedores de su obra, coinciden en que después madurar su propia voz, el entonces joven diplomático nunca pisó terrenos inexplorados, sino que abordó temáticas que acaparaban la atención de los filósofos, antropólogos e historiadores de su época.


Javier Rodríguez Marcos / Francisco Rodríguez Adrados tiene 90 años y la energía de un becario. En noviembre recibió el Premio Nacional de las Letras y en marzo viajó a Grecia para dictar la conferencia inaugural del congreso de historia de la lengua griega; los jueves acude a la Real Academia Española y los viernes a la de la Historia, de las que es miembro. Honores aparte, en una mesa de su casa madrileña tiene las galeradas de una nueva edición de la Ilíada –obra de un colega- que corrige estos días y junto al televisor, un ejemplar de El río de la literatura (Ariel), el libro de 600 páginas que acaba de publicar y que él describe como “de pensamiento, no de erudición” pero cuya ambición está bien reflejada en su subtítulo: De Sumeria y Homero a Shakespeare y Cervantes.


Elena Iglesias / El 6 se caracteriza en numerología por señalar a los artistas y artesanos entre otros seres singulares. De ahí que los poetas agrupados en la antología ‘Bojeo a la isla infinita’ (Antología de 6 poetas cubanos) sean muy disímiles en estilos y temáticas, aunque tienen, además, otra marca de fábrica: todos son cubanos.

En palabras de Arístides Vega Chapú, poeta villaclareño, uno de los seis incluidos en la edición virtual de la Editorial Betania, (Madrid, 2013), y prologuista también de la edición impresa por Publicaciones Entre Líneas, “aquí nos juntamos poetas de diversas generaciones y, por tanto, con experiencias e historias de vida muy distintas, así como con maneras muy personales de asumir el acto poético”. 

Palabras filosóficas
elnuevodia.com

María Ivette Vega Calles / Con o sin música, las palabras son el modo de expresión de Javier Medina Bernal, cantante y escritor panameño que se encuentra esta semana en la Isla, para presentar sus dos proyectos más recientes, un libro y su primer disco.

“Soy cantautor y escritor. Como a las 15 años me pasó lo clásico de que te rompe el corazón una niña por ahí y empecé a escribir algunas cosas. Ya venía leyendo la literatura clásica como Pablo Neruda, Rubén Darío, (Federico) García Lorca. Me interesaba mucho la literatura, pero no me había puesto a escribir. Cuando me pasó ese desaire amoroso empecé a escribir algunos poemas y después cogí la guitarra y empecé a escribir canciones”, relató.

Por el camino de Platero
claridadpuertorico.com

Rosa Lozada / Juan Ramón Jiménez y Platero y yo, dos nombres inseparables con los que muchos puertorriqueños y puertorriqueñas han tenido contacto a través de sus años de escuela. Ahora en el siglo XXI, este libro de cuentos se presenta nuevamente al público de una forma muy distinta: como una obra de teatro. Hace un año que esta exitosa temporada de Platero y yo, subió a escena en la Universidad de Puerto Rico. Esta adaptación fue escrita y dirigida por las profesoras Julia Thompson y María Eugenia Mercado. 


Tatiana Pérez Rivera / La laguna del Condado es su patio. Muchas cosas le ha regalado a la poeta Mayrim Cruz Bernal esa parte de su casa, pero una motivó este nuevo poemario, Cielo pájaro nuestro.

“A veces, en las tardes de verano se forma un cúmulo de nubes en el cielo y se van. Cielo pájaro es eso, lo fugaz, todas las cosas que se van: el amor, los hijos, la casa que es uno misma. Es una poesía cuya energía viene de la angustia”, revela Cruz Bernal sobre el trabajo publicado por la editorial Senderos Editores.

La poeta toma prestadas palabras de Fernando Pessoa para insistir en la vinculación de la poesía con la angustia.


El intelectual mexicano Carlos Fuentes (1928-2012) fue un hombre inquieto que gozó de una gran creatividad y producción; su muerte, marca el fin de un ciclo en las letras mexicanas, consideró el también escritor Hernán Lara Zavala.

A 26 años de que el autor de La muerte de Artemio Cruz recibiera el Premio de Literatura en Lengua Castellana "Miguel de Cervantes", Lara consideró que sin Fuentes "se acaba una época de oro en la literatura mexicana, que se inició con Alfonso Reyes, Juan Rulfo, Juan José Arreola y Octavio Paz. Él da el punto final y cierra con broche de oro ese pasaje".

De acuerdo con información difundida por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Carlos Fuentes, quien recibió el Premio Cervantes el 23 de abril de 1987, en esa ocasión destacó su sentido de pertenencia a la cultura mexicana. 


Antonio Gómez Yebra arrostró ayer las preguntas de dos grupos de escolares tanto sobre su vida profesional (es catedrático) como literaria, y de sus palabras se desprendió que este devorador de libros tiene en su haber unos 20.000 volúmenes (de ellos, más de cien ediciones de «El Quijote» o quince de «Platero y yo») o que su hija María es su crítica particular. Su última obra es «Con las botas puestas», que quizá tenga una continuación.

-Ha comentado que el director de su colegio le regaló por buenas notas tres libros y cinco tebeos. ¿De no ser por él usted no habría sido lector y por extensión escritor? 

-No se sabe. No me hubiera enganchado a la lectura, probablemente, o hubiera tardado más. Estaba destinado a ser lector seguro, pero hasta aquel momento no lo era.

Guillermo de Torre: un humanista al pie de la letra
abc.es



Manuel De La Fuente / «Guillermo de Torre fue un humanista que vivió al pie de la letra. Una figura gigantesca de la cultura española del siglo XX. Le interesaba pensamiento, el arte, la literatura, y fue un pionero en fomentar el diálogo entre culturas, sobre todo española e hispanoamericana, y también un pionero de los estudios de literatura comparada».

Así se refiere al poeta, crítico, ensayista y editor madrileño el profesor Domingo Ródenas, autor de De la aventura al orden, una antología (con diversos inéditos) de la vasta obra de De Torre, que edita la Fundación Banco Santander dentro de su siempre interesante colección Obra Fundamental.

La ley de la voracidad
revistaenie.clarin.com

Ezequiel Alemian / A los 26 años escribí un cuento llamado ‘El fruto de mi mujer’”, cuenta la escritora coreana Han Kang (1970). “En él, una mujer se convierte en un vegetal en el balcón de su departamento, y su marido la planta en una maceta. El marido, que no supo comprenderla cuando estuvieron juntos, la riega y la cuida hasta que a finales del otoño la planta se abre en un puñado de frutos duros y finalmente se seca. Apoyado en la baranda del balcón y mirando los frutos, el marido se pregunta si su mujer podrá volver a brotar en la próxima primavera”.

Dice Han Kang que después de haber terminado el cuento se quedó con ganas de volver al tema, para contarlo con variaciones. Entonces escribió tres relatos: uno narrado por el marido de una mujer (Yeonghye) que una noche, como consecuencia de un sueño, se vuelve vegetariana, otro narrado por el cuñado de la mujer, y el último por la hermana. Estos tres relatos constituyen los capítulos que conforman La vegetariana (2007), una muy buena novela que confirmó el lugar singular de Han Kang en la literatura coreana contemporánea. 


Damián Tabarovsky / Cometo una pequeña injusticia, podría decirse una concesión el mercado, al tamaño de una editorial al detenerme, como pienso hacer a continuación, en Cuadernos de lengua y literatura, volúmenes V, VI y VII, de Mario Ortiz, recientemente publicado por Eterna Cadencia. Comento la injusticia, digo, porque vengo leyendo a Ortiz desde el primer volumen sin haber escrito hasta hoy una sola línea sobre su obra. Así que debería primero mencionar a Vox, Cooperativa Editorial El Calamar, Gog & Magog, 17 Grises y La Propia Cartonera, pequeñas editoriales en las que fue publicando los tomos anteriores, algunas de ellas con catálogos notables. De hecho, nunca escribí tampoco sobre Temas de crítica y estilo, de Héctor Ciocchini, precisamente publicado por 17 grises, libro que me hubiera gustado editar a mí mismo –si yo fuese editor– y sobre el que habría que volver una y otra vez. Aclaración que remite a la pregunta por la relación entre lectura y escritura.


Mar Abad / Las librerías parecían pescaderías. Los libros, desde la mesa de la fugacidad, miraban a sus posibles lectores con los mismos ojos de súplica que clava el cadáver de un besugo, arropado en hielos, en su probable comprador. La putrefacción amenaza al pez. Y al libro, en cierto modo, también. En el animal se impone la ley de la naturaleza. En el libro se cierne el criterio de supermercado.

Una tarde, a finales de los años 90, los escritores Viviana Abenshushan y Luigi Amara salieron por Ciudad de México a comprar unos libros. Buscaban algunos clásicos y obras de autores contemporáneos. Pero no hallaron rastro en ninguna tienda. Las librerías habían sido tomadas por best sellers y obras importadas de España a precio de gigante.

“Nos irritaba cada vez más esa contradicción entre la prisa del mercado y la lentitud esencial del libro”, escribió Abenshushan unos años después. “Una contradicción que anunciaba cosas terribles, como la era de la guillotina, un tipo de violencia ejercida contra los libros que no se venden a tiempo, convirtiéndolos en objetos perecederos, contrarios a su naturaleza”.


La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker, novela de la que se viene hablando desde hace meses, cuando Alfaguara compró los derechos en la pasada Feria de Frankfurt, se publicará por fin en español en junio de 2013.

La verdad sobre el caso Harry Quebert se centra en la relación entre un joven y famoso escritor (¿presagiaba Joël Dicker su éxito?) y su profesor de escritura creativa en la universidad, el Harry Quebert del título, acusado de asesinar a una “Lolita”. Todo ello, ambientado en New Hampshire y con toques de Larsson, Nabokov y Philip Roth, según se ha dicho.

“Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en este thriller monumental cuya experiencia de lectura escapa a cualquier intento de descripción”, nos cuenta la editorial.


El poeta y profesor español Juan Vicente Piqueras, que ofreció hoy un recital de poesía en Argel, considera que "la poesía está en el lenguaje cotidiano".

"La gente dice poesía y, a veces, se equivoca y cree que se trata de un lenguaje críptico, hermético, para uso de una casta sacerdotal inaccesible", explicó el ganador del premio Loewe 2012 durante la clausura de las actividades organizadas por el Instituto Cervantes de Argel con motivo de la celebración del Día del Libro.

Así, antes de leer el poema "Modismos", incluido en su libro "Yo que tú", Piqueras declaró al auditorio que "la poesía está en el lenguaje cotidiano, en las cosas sencillas de cada día. Y cada persona que habla, lo sepa o no, usa metáforas continuamente, usa imágenes poéticas (...). Muchas veces, las decisiones del hablante son de tipo poético, de tipo musical, sensual".


Eva Larrauri / Ramon Saizarbitoria (San Sebastián, 1944) recuerda que empezó a escribir en euskera porque nadie lo hacía. Sin lecturas en su lengua literaria, sin pensar en ser traducido, sin otra ambición que llenar un vacío en el páramo cultural del franquismo, el veinteañero Saizarbitoria se convirtió en novelista. “Quería escribir para que hubiera escritores vascos. Era un amateur de la literatura, como lo fuimos del teatro o de la política”, explica. “Trataba de traer a la literatura vasca lo que veíamos en el mundo que nos rodeaba para sacarla del atraso”. El amateur de la política fue elegido concejal en la lista de Euskadiko Ezkerra de la primera corporación democrática del Ayuntamiento de San Sebastián; el de la literatura escribió tres novelas —Egunero hasten delako (Porque empieza cada día), Ehun metro (Cien metros) y Ene Jesus (Jesús, María y José)— que pusieron los cimientos de la renovación literaria en euskera. Cuando con la Transición llegaron otros muchos a la política y a la literatura abandonó las dos actividades. “Era el momento de dejar paso a los profesionales”.