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viernes, 10 de enero de 2014

Astrolabio / La literatura en la red


  • Los nuevos desafíos tecnológicos obligan a reinventar el mercado literario
  • La literatura sometida al rigor del análisis científico. ¿Qué nos pasa cuando leemos?
  • Una historia de amor y desamor inspirada en las redes sociales
  • El último sueño de Josep Maria Castellet
  • Simone o el dolor de una ciudad
  • El mundo digital amedrenta a muchos y sin embargo, motiva nuevos proyectos
  • Ficciones inspiradas en la realidad imprevisible de Ciudad de México
  • El Novocentismo español, una generación menos conocida
  • David Grossman, un hombre habitado por un conflicto que refleja su literatura
  • Valores literarios en el entorno amazónico
  • Una Condesa vencida por la extrañeza en La Habana


Ilustración de época sobre la literatura de cordel.

¿Cuál es el negocio de la literatura?
marcosperezsanchez.com / Ilustración: commons.wikimedia.org

Marcos Pérez Sánchez / Ahora que la tecnología está alterando el modelo de negocio de las editoriales tradicionales, el sector debe idear nuevas formas de capturar el valor de un libro.

I.
Una de las carencias más notables de los análisis contemporáneos tanto del negocio editorial como del de internet es la falta de conciencia sociohistórica. Que esto suceda con internet no es sorprendente, dada la querencia por las teleologías triunfalistas o de progreso de tantos de los analistas tecnológicos más conocidos: una tecnología sustituye a otra, una compañía acaba con otra, el dominio de IBM es incuestionable, como después lo es el de Microsoft, y a su vez el de AOL, MySpace, Facebook, etc. La inexorabilidad de la ley de Moore se extrapola desde la capacidad de procesamiento al orden social. Análogamente, la mayoría de las discusiones actuales sobre la economía del libro rara vez se remontan más allá de la Era Dorada de la edición estadounidense, en los años cincuenta del siglo XX, o de la británica, que tuvo lugar algo antes, en la década de los treinta.



La literatura, entre las computadoras y la ciencia
revistaenie.clarin.com

La literatura es objeto de nuevos análisis.

Andres Hax / Una serie de notas de las primeras semanas del año demuestran cómo cada vez más la literatura está siendo sometida al rigor del análisis cuantitativo, tanto para aprender "cómo funciona" como para detectar fórmulas exitosas a la hora de crearla.

Hagan el siguiente experimento: evoquen un recuerdo de su pasado, pero de algo que ya no existe o de un lugar que no hayan visitado en mucho tiempo –por ejemplo, el salón de la escuela de tercer grado o la casa de los abuelos que visitaban durante la infancia. ¿Listo? Ahora piensen en el mundo de un gran libro que haya leído. Las calles, las habitaciones, la luz de ese mundo. ¿Ok? Finalmente, comparen esos dos recuerdos. ¿No son parecidos? O, para decirlo con más precisión, ¿no son los dos recuerdos igual de reales en su imaginación, aunque uno es del mundo verdadero y otro de un mundo de ficción?

Algo nos pasa cuando leemos grandes libros. Algo nos pasa que es físico y real. Un lector verdadero no tiene duda de esto. Pero, ¿cómo comprobarlo? Parece que la ciencia lo acaba de hacer.



“La buena literatura estará siempre para pudrir la fiesta”
telam.com.ar

Odio la literatura del Yo.

Pablo E. Chacón / En Odio la literatura del yo, los cientistas sociales Nuria Yabkowski y Esteban DiPaola usaron los redes sociales para atravesar una separación y lograron componer una historia de amor que además logra acercarse a una década y una época ganada por cantidad de experiencias inéditas.

El libro, publicado por el sello Pánico el Pánico, conjuga con una retórica a cuatro manos cómo dos personas que han amado, son capaces de separarse sin catástrofes domésticas.

Dipaola es Doctor en Ciencias sociales e Investigador asistente del CONICET, profesor en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Publicó Aura y fetiche. Cuatro herejías sobre Marx y Todo el resto. Estética y pulsión de los años 90.

Yabkowski es Magister en Ciencias sociales y profesora en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) y en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Publicó En tu ardor y en tu frío. Arte y política en Theodor Adorno y Gilles Deleuze.

Esta es la conversación que ambos tuvieron con Télam.



Josep Maria Castellet.

Castellet, pura literatura
elpais.com

Carles Geli / Tenía cierta tendencia al insomnio Josep Maria Castellet, que apaciguaba leyendo, claro. “Cuando creo que todo está ya en orden es cuando puedo dormir”, decía. Ayer, a los 87 años, emprendió el último sueño, sabiendo que a pesar de que las relaciones de Cataluña con España están como están ya lo había hecho casi todo para cambiarlo. Porque pocos como el editor, escritor y crítico barcelonés han tendido un acueducto entre ambas culturas y de éstas con la narrativa y el pensamiento europeo del siglo XX.

Ya en plena madurez lamentó Castellet tanta dedicación a esa lucha parapolítica en detrimento de la vida intelectual. “Eran dos y tres reuniones a la semana, dando vueltas al vacío; nos equivocamos: primero debió ser el oficio”, reflexionaba hace apenas seis años, a rebufo del extraviado y recuperado Dietario de 1973.



Eduardo Lalo.

La literatura boricua renace con Simone
elcomercio.com


Miguel Molina Díaz / Una ciudad como una derrota o como una enfermedad. Así siente a San Juan el protagonista de Simone (Ediciones Corregidor, 2012), la novela del puertorriqueño Eduardo Lalo. Autopistas, reposterías, fragmentos de vida y silencio se entrecruzan en la rutina de un escritor que se ha resignado a la invisibilidad. A la inexistencia.

El día a día es devorado por un sinsentido que desdibuja el ímpetu. En las páginas de un cuaderno el escritor anota los signos de su soledad. Párrafos que son como una herida abierta o como los latidos de un corazón que busca detenerse. San Juan no es una ciudad. Es un dolor. Un ahogo en el pecho de un asmático.



Cartel de la Feria del Libro de El Cairo.

Bibliotecas sin papel y literatura directa a la Red
blogs.elpais.com


Carolina Ethel / Antes los aspirantes a escritor debían enviar sus manuscritos a editores, críticos y concursos para ser ‘descubiertos’. Ahora lanzan sus tuits al mundo digital, cada vez más habitado (se estima que hay mil millones de internautas) e influyente. Mashable nos regala doce libros con olor a tinta, concebidos (o eso dicen sus autores) en y para las Redes Sociales, que ahora se exhiben en vitrina.

Mi generación (treintunos) nació y se educó pasando página y ha tenido que asimilar con naturalidad, pero con esfuerzo, la lectura digital y otras exigencias, pero siempre quedamos a deber. Las generaciones anteriores que llegan al mundo digital ‘si les da la gana’, son ‘monos’ cuando consiguen hacer un tuit y ‘avanzados’ si mantienen una cuenta sistemáticamente. Pero los chicos, como mi sobrina de cinco años, que han aprendido a contar en una tablet, si que disfrutarán proyectos como Bibliotech, la nueva Biblioteca de San Antonio (Texas), que nos presenta The Publisher Weekly.

Mientras, algunos románticos soñamos con preservar monumentos de hormigón y viejas páginas amarillentas; y por celebrar cumpleaños centenarios de maestros de la palabra, como Octavio Paz y Julio Cortázar.


Arte y ciencia o filosofía y literatura son el mismo mundo
cronica.com.mx

El narrador porgugués Gonçalo Tavares.


Juan Carlos Talavera / “La ciudad de México tiene algo que las ciudades europeas no: una mezcla muy grande de estímulos”, señala Gonçalo Tavares, el narrador portugués que estuvo en México para presentar sus más recientes títulos: Canciones mexicanas, una antología con veintisiete ficciones inspiradas en su visita a la ciudad de México en 2010; y Aprender a rezar en la era de la técnica, una novela que relata la decadencia de un médico que se convierte en un político fascista.

Para construir Canciones mexicanas, el autorreconoce que escribió muy rápido, “casi frenéticamente”, a diferencia del resto de sus libros. “Aprendí mucho de la ciudad de México y sin duda este es un escrito casi animal que nació del número de estímulos por metro cuadrado que aquí habitan. Esta ciudad es muy diferente. En las ciudades europeas todo es más previsible, racional y separado, pero en México encontré cosas que nunca antes había visto”, expresa a Crónica.


La casa museo de Juan Ramón Jiménez.

Los intelectuales que quisieron "europeizar" y modernizar España
teinteresa.es


Cuando se habla de la Generación del 98 a todo el mundo le vienen nombres como Antonio Machado, Miguel de Unamuno o Ramón María del Valle-Inclán, nombres relevantes en la Historia de la Literatura en España, al igual que los pertenecientes a la Generación del 27 como Federico García Lorca, Gerardo Diego o Rafael Alberti, ambas generaciones centradas en la poesía, la prosa o el teatro.

Sin embargo, menos conocida, pero no por ello menos importante está la Generación del 14 o Novecentismo, (cuyo centenario se celebra este año), integrada por escritores de muchos aspectos del saber, pero que tenían en común una sólida formación intelectual obtenido en los nuevos centros científicos españoles y en universidades extranjeras.


David Grossman.

David Grossman cuenta la raíz de su literatura
elcolombiano.com


Juan Cruz / Hay en este hombre una delicadeza extrema, como si estuviera a punto de romperse su mirada, su cara roja. Como si el niño que fue estuviera a punto otra vez de llorar solo. A veces aflora el dolor, pero el pudor lo mitiga. Es un hombre habitado por un conflicto, como su literatura. Nada en lo que escribe, ni en un cuento infantil, es ajeno al drama que contempla.

David Grossman vive en el centro de una historia terrible, Israel. Israel y Palestina. Un diálogo imposible que él afronta con una valentía moral que está en sus libros, en su voz, en su propia biografía. Él quiere el diálogo, afronta con estupor que no sea factible todavía, quiere que su país y Palestina algún día venzan la reticencia y sean vecinos normales, Estados normales en una vida normal, lejos del fuego que ahora le quema a él, y a tantos, en las entrañas.

En agosto de 2006, su hijo militar, Uri, murió en combate en Líbano. Tenía veinte años. David Grossman escribió días después (en El País, 21 de agosto de 2006) una carta conmovedora: "En este momento no quiero decir nada de la guerra en la que has muerto. Nosotros, nuestra familia, ya la hemos perdido".


La literatura beniana y el Amazonas
la-razon.com / foto: eldeber.com.bo

Saulo Gomes de Sousa y Homero Carvalho.

Homero Carvalho Oliva / Siempre es agradable saber que se ocupan de nuestra literatura en el extranjero. El poeta y profesor universitario Saulo Gomes de Sousa me hizo llegar la conferencia que dictó en el seminario Historicidades integradas y Culturalidades Amazónicas, que se realizó en el Centro de Humanidades de la Universidad Federal de Rondônia, Brasil, titulada "Una muestra de la literatura beniana en su entorno vital".

Saulo es magíster en Historia y Estudios Culturales, y hace algunos años finalizó su licenciatura justamente con una tesis sobre la literatura beniana en el contexto amazónico. Durante su investigación se contactó conmigo y con otros escritores para documentarse; incluso viajó al Beni para proveerse de libros y conocer a algunos autores. En abril de 2012 nos conocimos personalmente en el Segundo Encuentro de Literaturas Amazónicas, que se realizó en la ciudad de Pucallpa, Perú.

El objetivo general de su conferencia es el de “investigar la relación entre la gente, el paisaje y el mito beniano en el contexto literario”.


Por los lindes de la nación y la Modernidad
isliada.org


Edición de Viaje a La Habana, de  la condesa de Merlín.
Julio Pino Miyar / ¿Quién es esta mujer? Una mujer de la que no puede decirse sin compeler la pluma que es cubana, pues su literatura fue escrita enteramente en francés y su juventud y madurez transcurrieron en las cortes de Europa. En París cultivó un rincón íntimo para los grandes creadores, y allí recibió a George Sand, Chateaubriand, Rossini, Musset… mientras su propio nombre aparece varias veces citado por Honoré de Balzac. Y si regresó a Cuba no fue para morir, fue para volver a partir a los muy escasos meses. De la Isla no solo la alejó definitivamente el fogaje de su cuerpo, sentido en medio de las iluminadas noches de los trópicos, la perniciosa humedad, y los lujuriosos insectos que llegaban a ella en piaras, atormentándola, sino todo lo que al arribar saludó como el prototipo de una nueva raza, risueña, despierta, casquivana y exuberante. Porque en La Habana a Mercedes Santa Cruz, condesa de Merlin, la venció la extrañeza.

Aclaremos la identidad de esta peregrina mujer para el lector no informado de la manera siguiente: hija de una ilustre familia, propietaria territorial y tenedora de esclavos; nació en Cuba en 1789, el mismo año en que el rey Luis XVI, presionado por las nuevas circunstancias políticas, tuviese que convocar los “Estados nacionales”, y una vez se constituyera en París la Convección, se iniciase la Revolución francesa. Mercedes Santa Cruz y Montalvo murió en 1852 en el Castillo de Dissay, en las afueras de Poitiers, por la misma época en que un sobrino de Napoleón, Luis Bonaparte, se convirtiera en el nuevo emperador de los franceses.

sábado, 26 de octubre de 2013

Astrolabio / La literatura en la red


Una literatura más viajera
elnuevodia.com
Ana Teresa Toro / Habrá quien diga, en medio del fervor del entusiasmo, que la literatura puertorriqueña está de moda. La aseveración suena bien y se siente como una palmada en la espalda luego de una larga carrera. Pero si buscamos hablar de romper el cerco no pequemos de insularismo. 

Ahora bien, no es exagerado decir que en los últimos años cada vez más escritores y escritoras del País han comenzado a sonar mucho más que antes -y sobre todo con mayor frecuencia- en circuitos literarios internacionales. Y ojo, no es que no haya habido una presencia importante de escritores puertorriqueños cuyas obras sirvieron para internacionalizar nuestras letras hace décadas, lo que sucede es que por lo general se ha tratado de casos muy específicos. En fin, que en la Isla se sabe y consta de sobra que existe una literatura puertorriqueña -con sus etapas y su historia- pero en el plano internacional por múltiples razones (distribución, falta de presencia editorial fuera del País, entre otras) ha permanecido esa noción de “una literatura puertorriqueña” enmarcada en un aura de invisibilidad.
Literatura perecedera para lectores clientes
eldiario.es
¿Para qué sirve la literatura? ¿Debe servir “para algo”? ¿O debemos preguntarnos mejor a quién sirve? ¿Qué lugar ocupan los autores y sus obras en la sociedad capitalista? ¿Existe una literatura expresamente ideológica, o toda literatura contiene ideología? ¿Es posible una literatura disidente, transformadora, o es un empeño fallido pues el mercado lo devora todo? ¿Pueden jugar los escritores algún papel en los procesos de emancipación política y social? ¿Y el lector, cuál es su lugar? Estas y otras preguntas están detrás del libro Qué hacemos con la literatura, de reciente publicación. Una obra colectiva que mira a la literatura desde la conciencia del momento convulso que vivimos, cuando además el entorno literario (editoriales, librerías, bibliotecas, lectores, autores) atraviesa su propia crisis. Ofrecemos como adelanto de lectura un par de fragmentos del libro.
José Ovejero: “La literatura no debe servir para escapar”
elnuevodia.com
Carmen Graciela Díaz / Para qué negarlo. El inventar es un territorio explorado por todos en algún momento, en algún lugar. Unos recurren a la imaginación a veces para llevarse mejor con la vida, y otros se aferran a ella con el fervor de una patología.
Pero, al menos, para el escritor José Ovejero (Madrid, 1958), para vivir es necesario imaginar. “Si no te quedas siempre donde estás. No evolucionas, no cambias, no inventas”, afirma con la seguridad y la urgencia que transmite en La invención del amor, el libro que lo convirtió en ganador del Premio Alfaguara de Novela 2013, uno de los referentes de los galardones literarios en español.
La memoria y la alta literatura
elcultural.es
J. J. Armas Marcelo / Incluso los fabricantes de best-sellers, convertidos en marcas comerciales por las casas editoras de sus “productos”, quieren ser considerados escritores literarios de alta literatura. Verdad que no todos los autores-fabricantes de best-sellers son escritores de baja literatura, ni mucho menos, pero tales escribidores suelen padecer una enfermedad mortal para la literatura (alta o baja): cuando escriben, e incluso antes de escribir, piensan y repiensan con sus editores si el asunto a escribir es comercial o no. Si, a priori, deciden que no lo es, el asunto, aunque sea un tema de alta literatura, se desecha y se manda al rincón de los penosamente olvidados. Conocí de primera mano la historia de un escritor “muy vendido” durante décadas que articulaba tres finales para sus novelas.
Vargas Llosa y el temor a la literatura de pantalla
elcultural.es
Mario Vargas Llosa teme que en algún momento se de la batalla final entre el libro digital y el de papel, dando lugar a una "literatura de pantalla" superficial y propagadora del conformismo. En este sentido se expresaba el premio Nobel durante la presentación en el VI Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) de su última novela, El héroe discreto, en un coloquio con la novelista española Rosa Montero.

"Temo que si se produce una batalla a muerte entre los libros digitales y los libros de papel, estos últimos queden arrinconados, pasen a las catacumbas", dijo el escritor peruano que además afirmó que si la literatura del futuro llega a ser "principalmente una literatura de pantallas, cree que una de las consecuencias negativas para la sociedad puede ser el aumento del conformismo".
Polarización venezolana, chispa para la literatura
entretenimiento.terra.es
Juan Zamorano / La polarización política en Venezuela ha sido una especie de carburante para generar literatura, pero al mismo tiempo ha abierto la posibilidad de que una generación de jóvenes escritores salga del país para escribir en el exilio, plantearon académicos y literatos de la nación sudamericana.
"En Venezuela, siendo una sociedad que actualmente se interroga mucho a sí misma y una sociedad muy polarizada, muy en crisis, eso es un combustible extraordinario para generar ficciones e historias que tienen que ver con cambios de estado y conflictos", dijo en entrevista con The Associated Press Carlos Leáñez, profesor de políticas lingüísticas en la Universidad Simón Bolivar y estudioso de la literatura latinoamericana.
Rüdiger Safranski: "Una declaración de amor a la literatura"
dw.de
El filósofo y autor Rüdiger Safranski escribe desde hace varios años sobre los grandes pensadores alemanes. Ahora presenta una obra sobre una gran figura de las letras alemanas, Johann Wolfgang Goethe, con la que conquistó el primer puesto de los libros más vendidos. Esto no es algo muy usual para un volumen de 700 páginas en el que Safranski describe con amor al detalle vida y obra del escritor. Por lo general, los primeros puestos de la lista de best sellers están ocupados por libros de autoayuda, biografías de personajes famosos o análisis políticos de actualidad. ¿Qué significado tiene esto en cuanto a las costumbres de lectura de los alemanes? Rüdiger Safranski nos lo explica.
Eduardo Mendoza: "La literatura no tiene por qué ser divertida"
elperiodico.com
Eduard Palomares / Que una entrevista a Eduardo Mendoza se titule de esta forma puede sonar a contradicción. Que un escritor capaz de idear libros como Sin noticias de Gurb y la saga del detective anónimo que comienza con El misterio de la cripta embrujada sea capaz de afirmar que "la literatura no tiene por qué ser divertida" puede ser interpretado como una ironía más, pero no. Aunque lo diga –en una conversación con el suplemento 'Exclusive' de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA– con media sonrisa y el aire pícaro de sus ojos entrecerrados. El autor, que recibió a principios de mes el Premi Nacional de Cultura, es capaz de infiltrar dejes humorísticos incluso en sus obras más serias, pero como intelectual tiene un discurso serio sobre los caminos que está tomando el mundo editorial en la actualidad.
El erotismo, la literatura y los dilemas de la construcción del mundo 
rebelion.org
Mario Campaña / Se nos convoca para que hablemos de dos realidades que ejercen sobre los seres humanos de hoy una gran fascinación y una turbación que revelan la dimensión excepcional de lo que los une. No se trata de una relación subordinada, o lateral, como la que puede haber entre la literatura y la historia, o entre el erotismo y la pintura, por ejemplo, sino, como he dicho, de una constitutiva, porque de esa naturaleza es el vínculo entre el erotismo y el lenguaje en su forma más creativa. Esa dimensión excepcional parece haber tenido una presencia oscilante entre los convocantes a este evento, a juzgar por las diversas denominaciones que le han dado, como Arte y Erotismo, Erotismo y Cultura e incluso Erotismo, Cultura y Civilización. Es sobre todo situándonos en el contexto que crean estas dos últimas denominaciones que se hará más visible el verdadero alcance del tema que se nos propone.
Los manuscritos más caros de la historia de la literatura
tendencias.vozpopuli.com
Karina Sainz Borgo / La historia de la literatura encierra raros capítulos en sus estanterías. Uno de ellos es el de los fetiches, esos que se cuecen al calor de los temperamentos librescos: una edición muy antigua o un ejemplar firmado que pueden llegar a alcanzar un altísimo valor. Por ejemplo, en mayo de este año salió a subasta una primera edición de El gran Gatsby con notas de F. Scott Fitzgerald que perteneció al crítico y autor Malcolm Cowley y cuyo precio de salida fue de 150.000 dólares.
Sin embargo hay una categoría todavía más pesada: los manuscritos. Sí, los fajos originales con folios llenos de correcciones, tachaduras, comentarios. El texto vivo, en pleno proceso de creación. ¿Cuánto estaría dispuesto a pagar un lector por uno de ellos? El récord lo tiene el manuscrito de En el camino, de Jack Kerouac, vendido por Christie’s en2,4 millones de dólares. El comprador fue el dueño del equipo de fútbol americano Indiannapolis Colts, James Irsay -un pintoresco personaje-, poseedor desde entoncesdel rollo de 36 metros de largo, sin parágrafos ni puntuación, en el que Kerouac escribió la novela emblemática de la Generación Beat en 1951.